La masticación es la clave del habla

La masticación es la base del habla ¿Por qué?

La masticación y el habla son procesos aprendidos, que utilizan los mismos músculos (Musculatura orofacial) para realizar sus funciones.

Estos músculos, como todos, necesitan ejercitarse para ir adquiriendo cada vez más fuerza y precisión. La forma como se da este proceso va desde la succión adecuada del seno o el tetero hasta las habilidades que se van mejorando, de la mano con la introducción de alimentos cada vez más sólidos a la dieta de los bebés.

Hoy en día por miedo, o comodidad, muchos adultos aplazan este momento; así, los músculos de la cara y boca que participan en la masticación, no se están ejercitando como es debido. Generando  una debilidad muscular (Hipotonía), que finalmente va a dificultar la producción de muchos sonidos del habla, como la r, rr, l y t. Y, en muchos casos, si el cierre de los labios no es adecuado, se dificultarán otros sonidos como m, p y b.

¿Qué hacer entonces si tenemos algunas dificultades con la introducción de sólidos?

  • Tengamos en cuenta que este es un proceso que requiere de paciencia y tiempo. Hay que ser muy constantes, busquemos diferentes estrategias, si el bebé no quiere probar hoy podemos intentar al día siguiente o con un alimento diferente.
  • Premiemos al bebé con una palabra, o una sonrisa, reconociendo los logros que vayamos viendo.
  • Es importante ir de la mano de nuestro pediatra, vamos dando los pasos poco a poco y cuando nos indique pasar a papillas, hacerlo, y estas se irán volviendo cada vez más sólidas, con menos licuadora, sin colar y de pronto algunos pedacitos de fruta y/o arrocitos o pasta en el caso de las sopas.
  • Desde las primeras papillas acostumbrémoslo a diferentes texturas.
  • Usemos vasitos de los que necesitan que el bebé succione, en el mercado hay varios con boquillas diferentes, y más adelante con pitillo.
  • Desde muy temprana edad, los bebés disfrutan mucho de una tusa de mazorca, un pedazo de mango, un calado. Pueden pasar un largo rato entretenidos con estos, y lo mejor ejercitando la musculatura oro-facial.
  • Disfrutemos de este proceso, veamos cuando va creciendo nuestro bebé y acompañémoslo en su desarrollo. Es parte de la maravillosa experiencia de ser padres!
  • La hora de la comida debe ser un momento agradable. Busquemos que no haya afán y que tengamos la dedicación necesaria.

 

 

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