Un corazón para dos: Creando un vínculo fuerte con tu hijo

En el momento en que decidimos tener un hijo, empezamos a idealizar cómo será, a quién se parecerá, cómo será su temperamento, y cómo va a ser nuestra relación con él. Al pensar en esta interacción, nos imaginamos abrazándolo con ternura, besando sus diminutos pies y manos, haciéndole sentir que a nuestro lado nunca le pasará nada.  Cuando el bebé por fin llega, nos vemos enfrentados a numerosos cambios en nuestro estilo de vida, ahora somos responsables de alimentarlo, mantenerlo caliente, protegerlo, cambiarlo… ¡Estamos a cargo nada más y nada menos que de una vida!.

Poco a poco nos vamos viendo expuestos a una enorme cantidad de información sobre la lactancia materna, el colecho, el vínculo afectivo y la construcción de la independencia por parte de nuestras familias, nuestros amigos, las redes sociales, los libros…  y llega un momento en que no sabemos qué hacer ni a quien creer. Por esta razón, hoy queremos hablarles sobre algunas generalidades del vínculo afectivo, y darles algunos tips prácticos para que éste sea lo más sano posible.

El vínculo se construye a lo largo del primer año de vida de los bebés y se fortalece cuando el cuidador (generalmente la mamá o el papá) proporciona al niño de manera rápida y efectiva aquello que requiere (comida, calor, cambio de pañal, alivio de algún dolor o incomodidad, necesidad de compañía y afecto). Este vínculo es recíproco y duradero: el bebé se apega a su cuidador porque aprende que éste siempre estará allí para velar por él y para ayudarle a sobrevivir; el cuidador se apega al bebé al ver que en sus brazos se calma, que logra alimentarlo adecuadamente, que el niño se ve descansando tranquilo, y que le dedica sus primeras miradas y sonrisas.

Tener un vínculo seguro entre el niño y los cuidadores, va a garantizar que el niño en un futuro se respete, acepte a sí mismo y a los demás, se sienta importante y sepa relacionarse con la gente, maneje responsabilidades, confíe en él mismo, sea abierto con sus padres, sea capaz de aceptar la crítica, admitir los errores y hacer cambios.

 

¿Cómo puedo fortalecer el vínculo afectivo con mi bebé?

  • Atiéndelo siempre que llore o muestre algún signo de incomodidad. Los bebés cuando son muy pequeños no manipulan al adulto. Siempre que “se quejan”, es porque tienen alguna necesidad. Está con hambre? Su pañal está limpio? Tiene frío o calor? Se siente solo? Quiere que lo abracen? Quiere oír la voz de su cuidador?.
  • Háblale mucho con diferentes tonos de voz y muéstrale por medio de tu expresión facial y corporal tu estado de ánimo.
  • Dile que lo amas y abrázalo, bésalo y consiéntelo.
  • Ponle música y cántale. También pueden divertirse un rato y bailar juntos.

Educar a nuestros hijos nunca debe romper o deteriorar el vínculo que hay con ellos. Es tu responsabilidad adquirir las herramientas que sientas que te faltan para educar con amor y respeto.

 

“Mientras les enseñamos a nuestros hijos cómo vivir, ellos nos enseñan de qué se trata la vida” -Angela Schwindt-

 

Escrito por: María Paulina Posada F.

¿Por qué los niños necesitan socializar?

Socializar es una parte esencial del ser humano. Todos necesitamos tener contacto con otras personas, y  los bebés no son la excepción. Ellos necesitan acostumbrarse al mundo que los rodea y todo empieza con la familia, los vecinos, amigos y posteriormente con otros niños. ¿Pero por qué es tan importante para un niño? ¿Qué debemos hacer como padres? A continuación te explicamos las razones para tomar en serio este punto.

Conocer mi mundo y conquistarlo

El hecho de que un bebé no pueda comunicarse con palabras ni dar la mano para decir “Mucho gusto” no quiere decir que no haya comenzado su proceso de socialización. De hecho en esta edad comienza todo. Es importante que vaya reconociendo a las personas que se encargan de él y más adelante serán clave para su desarrollo emocional y afectivo. En pocas palabras el niño necesita entrenar con su núcleo familiar lo que tendrá que aplicar con otros grupos sociales.

Se desarrollan valores como la empatía

Tener interacciones con otras personas y otros grupos le mostrará al niño que cada persona es diferente y única. Y sobre todo que estas diferencias deben ser respetadas. Se llama empatía y es fundamental para vivir en armonía y en paz con el resto. Sin embargo debe tenerse en cuenta que es un proceso que toma tiempo, probablemente los primeros 3 o 5 años de edad.

Para construir la personalidad

La personalidad se construye en gran parte durante los primeros 7 años de vida y se construye a partir de la socialización. Lo que los padres piensan, creen y hacen influirá en el niño. Así mismo, el vivir y presenciar los comportamientos de otros niños y de otros adultos también contribuirá a edificar la personalidad, específicamente en aspectos como: La forma de reaccionar ante ciertas situaciones y de resolver conflictos, al desarrollo de la autoestima y del autocontrol, así como de la confianza, entre otros.

Aprender a compartir

Naturalmente, los niños tienden a acaparar la atención, así como objetos y momentos. Pero al socializar aprenden poco a poco, y a su ritmo, el valor de compartir. Así mismo, al interactuar, empezarán a sentirse cómodos compartiendo y conocerán sus límites. No solo eso, sino que también sabrán cuáles son sus límites al compartir y cómo pueden expresarlo de la manera más adecuada.

Los niños se vuelven más independientes y ganan más confianza en sí mismos

Los espacios de socialización le permiten al niño adoptar el sentido de independencia que necesitan para su vida adulta. El juego con otros niños tienen que ver con el desarrollo de esta habilidad, así como la estimulación adecuada, en la cual los niños aprenden poco a poco a valerse por sí mismos. Esto tendrá como ventaja que tu hijo(a) tenga confianza en sí mismo al ver que puede lograr ciertas cosas.

Sin duda la socialización es el proceso fundamental en los primeros años de vida. Y si te preguntas qué puedes hacer como padre para fomentarla en tus niños, te dejamos unas recomendaciones:

Permitir que juegue con otros niños.

Participar en clases de estimulación adecuada para crear vínculos afectivos con la familia y quienes los rodean.

Llevar a cabo juegos de roles.

Dejar que el niño se exprese y se desenvuelva, respetando reglas establecidas como: No hablar con extraños.

¿Y tú? ¿Sabías lo importante que es la socialización en los niños?