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Transformación: una oportunidad para comenzar de nuevo

Sin pensarlo estamos haciendo historia, pues nos convertimos en protagonistas de este contexto histórico que está azotando a toda la humanidad. Y como familias resilientes, que somos, hemos demostrado nuestra capacidad de luchar sin cansancio por continuar fuertes en estos momentos donde se ha puesto a prueba la paciencia, la creatividad y el amor.

Luego de estos meses, aceptamos la transformación como una oportunidad de mantener viva la ilusión de volver a compartir con nuestros seres queridos, con nuestros compañeros de trabajo y regresar a los espacios que nos hacen felices.  Además, hemos aprendido a valorar y agradecer que las cosas simples de la vida son las importantes, que volver a lo básico es más enriquecedor que llenarnos de cosas materiales, que distraen nuestra esencia. La transformación, es entonces el camino al comienzo de una nueva etapa que dejará en nuestros hijos el ejemplo de padres que avanzamos a pesar de las dificultades, que reímos a pesar de los problemas, que jugamos en la mitad de una reunión, que bailamos y cantamos para llenar los días de alegría, que demostramos que si trabajamos en equipo somo más fuertes.

Nunca como ahora hemos visto tan de cerca la realidad del cambio rápido e inesperado que nos lleva por el camino del crecimiento, con aceptación viviendo un día a la vez nos permitimos concebir este momento como limitado, nos da la posibilidad de ser dueños de ese sí, pues el futuro es incierto pero ese hoy si lo podemos cambiar.  Aunque el camino se vea difícil, busquemos formas de disfrutarlo!

Todo tiene un final, esto nos puede cambiar nuestra forma de ver y de vivir la vida, ojalá nos queden muchos aprendizajes, cuáles hemos tenido hasta ahora? ¿En cuáles tenemos que trabajar?

 

“no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde  mejor al cambio”

Charles Darwin.

Cómo manejar la cuarentena con niños, por María Paulina Posada, psicóloga clínica.

Durante esta época de cuarentena es difícil mantener un balance entre nuestras obligaciones laborales, el cuidado de los niños y las labores de la casa. En algunos momentos podemos sentirnos cansados, abrumados, ansiosos y emocionalmente inestables.
Hoy queremos darles algunos tips para el manejo adecuado de esta situación, con el fin de dar lo mejor de nosotros mismos y modelarles a nuestros hijos la habilidad de ser flexibles.
  1. Intenta seguir una rutina. Aunque en esta época no tenemos afán para llevar a los niños a estimulación, al jardín o al colegio, es importante tener una estructura del día y que los niños la tengan clara. Cuando los niños son más grandes, ellos mismos pueden participar ayudando a diseñarla. De esta manera ellos se sentirán más seguros anticipando siempre lo que va a suceder.
  2. Aunque puede llegar a ser difícil en algunos casos (espacios reducidos), es recomendable que los niños tengan momentos de movimiento a diario. Al moverse, los niños desarrollan sus sentidos y regulan sus emociones. Si vives en un espacio pequeño, pueden bailar, saltar, jugar con una pelota saltarina, hacer rutinas de ejercicios o marchar. (Aunque el uso de pantallas nos ayuda a mantener a nuestros hijos entretenidos, debemos minimizar su uso y promover actividades didácticas y divertidas).
  3. Pueden designar una parte del día para hacer las labores domésticas e involucrar a los niños en las mismas. Todo es cuestión de asignarles actividades acordes a su edad. Los niños pueden aprender a guardar sus juguetes, a limpiar el polvo, a limpiar las ventanas, a barrer, a poner la mesa, a llevar los platos sucios al lavaplatos, etc. Estas actividades ellos las suelen ver como algo divertido, y de paso vamos trabajando habilidades de vida para el futuro.
  4. No es necesario que los mantengas entretenidos todo el tiempo. Es claro que nuestros niños actualmente están acostumbrados a estar involucrados en muchas actividades diarias, pero el aburrimiento es el mejor motor para desarrollar la creatividad y la solución de problemas. Destina un tiempo del día para el juego libre. Puedes dejar al alcance de los niños varios juguetes o materiales (dependiendo de su edad y nivel de desarrollo), y dejar que el niño invente un juego o una manualidad. Puedes utilizar este tiempo para trabajar, hacer alguna labor de la casa o para hacer alguna actividad de cuidado personal (ejercicio, hablar por teléfono con alguien, descansar, tomarte algo).
  5. Debes estar atento a las señales de dificultades emocionales que tu hijo te pueda estar mostrando. La idea es validar sus sentimientos (no debes decirles “no estés triste”, “no estés aburrido”, “no te quejes”, “eso no es nada”). Una buena manera de hacerlo es describiendo lo que el niño puede estar sintiendo y mostrando empatía: “estás bravo/triste/frustrado/aburrido…, y te entiendo. Yo me he sentido igual. Aquí estoy para ti”. Las caricias y los abrazos también son una linda forma de conectar con ellos. De esta manera los niños se sentirán escuchados y esto fomentará su capacidad de expresar lo que ellos sienten y necesitan.
  6. Dedica tiempo (aunque sea poco) para tu autocuidado. Si los padres nos sentimos bien, lo transmitiremos a nuestros hijos y nuestro estilo de crianza será respetuoso. Toma un tiempo para respirar, para descansar (así sea de a 10 minutos), para hablar con un amigo o amiga, para ver tu serie favorita, para leer un libro o una revista. Después de una pausa, estaremos más dispuestos a atender las necesidades de nuestros hijos.

Escrito por: María Paulina Posada F.