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Además del juego, la música es fundamental como herramienta de aprendizaje para Gymboree durante las actividades en las que participan los niños, junto a sus padres o cuidadores.

“Bravo, bravo, bravo, bravísimo, bravo…”, cantan muchos padres cuando felices recompensan a su bebé porque comió bien o finalizó una actividad de manera correcta. Es parte de una de las tantas canciones que enseñan en Gymboree y que quedan fijadas en la mente del pequeño y de su familia, porque la música es una herramienta que permite que se graben múltiples aprendizajes y momentos agradables.

En Gymboree es fundamental utilizar la música que les gusta a los padres para que el trabajo sea continuo y puedan transmitir al niño cariño y emoción.

Ya no es un secreto la importancia que tiene la música en el desarrollo integral de los niños y el efecto ineludible que provoca en sus emociones ¿O no viene a tu memoria alguna canción que evoca un evento de tu infancia que te causó alegría o tristeza, y despierta en ti diversos sentimientos?

Pues bien, todo lo que genera una emoción genera un aprendizaje, y en ese sentido la música es fundamental para los pequeños. “Los beneficios de la música en el desarrollo se pueden observar en todas las áreas. Cognitivamente, la estructura musical favorece el desarrollo de los conceptos de espacio y tiempo, construye conexiones neuronales necesarias para el aprendizaje del lenguaje y las matemáticas y favorece el desarrollo de la atención y la memoria. En lo socio emocional, la música es una poderosa herramienta para comunicar emociones y para compartir experiencias en grupo. En el área motora, desde la exploración de un instrumento hasta todos los bailes y expresiones motoras, están estimulando fuerza, coordinación y equilibrio”, afirma Catalina Botero, Coordinadora Académica de Gymboree.

En Gymboree Play and Music, como su nombre lo indica, consideran y tienen muy claro que la música y el juego son sus pilares para generar en los niños la mayoría de los aprendizajes que adquieren mientras permanecen en el centro de estimulación.

Por ejemplo, el Play and Learn, su programa bandera y más popular, que es de estimulación por medio del juego, está fundamentado en un alto porcentaje en la música. A través de canciones los pequeños aprenden a seguir instrucciones, a realizar ciertos movimientos, nuevos conceptos y rutinas. En pocas palabras, obtienen muchos conocimientos.

Música y más música

Music es el programa enfocado específicamente en el desarrollo musical de los niños desde los 6 meses de nacido. ¡Muy temprano! Es verdad, pero la razón es justificable porque a partir de esta edad el bebé ya empieza a entender desde su propio cuerpo algunos de los primeros elementos musicales que se constituyen en los cimientos de la música: ritmo, melodía, tono y timbre.

“Los elementos básicos mencionados es lo que nosotros trabajamos de la música. Pero tenemos unas ejecuciones que es lo que van a hacer los chiquitos. Dentro de las ejecuciones tenemos: cantar, moverse (se incluye la parte de baile), tocar (es la exploración de instrumentos y mirar cómo suenan), escuchar y crear. Esas son las cinco experiencias claves que se trabajan en este programa”, comenta Catalina Botero.

Gymboree trabaja con 14 estilos musicales con características especiales, dentro de los que se incluye música europea, latina, clásica y musicales de ABBA, los Beatles y de los años 80. Casi todos los géneros son muy buenos para estimular el desarrollo musical de los niños, y como son de diferentes partes del mundo, conocen un poco la riqueza musical de otras culturas y de Colombia.

Obviamente, las canciones infantiles son indispensables en este despertar musical de los chiquitos de Gymboree. Para Catalina Botero: “Definitivamente son muy importantes porque tienen una estructura, melodías y tonos que son muy favorables para que el niño se vaya apropiando de toda esa estructura musical y, además, la mayoría son relajantes y los ayudan mucho. Utilizamos las típicas de toda la vida y miles de canciones muy lindas y estimulantes para trabajar con ellos”.

Se estimulan comportamientos musicales que van desde lo comprensivo a lo expresivo; es decir, lo último que se espera es que el chiquito se exprese musicalmente.

Los niveles

Música 1 (niños de 6 a 18 meses)

El pequeño comienza a reaccionar ante una melodía y al ritmo de las canciones se balancea y mueve sus piernas, brazos, cabeza, todo su cuerpo y expresa las emociones que le producen. También empieza a imitar, con cambios en su voz, algunas partes de las canciones, juega con instrumentos para ver qué pasa y cada vez está más atento a lo que escucha y a lo que sucede.

Música 2 (18 meses a 3 años)

Con su cuerpo el infante ya expresa la mayoría de lo que está aprendiendo: sigue una melodía, la tararea y canta apartes de una canción o completa si es corta. Como ya camina, al oír la música salta, brinca, corre y baila todo lo que suena. Además, ya presta más atención a las canciones.

Música 3 (3 a 5 años)

Se espera que el niño ya pueda reconocer plenamente las canciones y las pueda cantar. Trata de coordinar sus movimientos con lo que escucha y enfoca más su atención en los contrastes musicales:

  • suave-fuerte
  • rápido-despacio,
  • duro-pasito

En definitiva, observa lo que pasa con la melodía y trata de imitar lo que sucede. Algunas de las actividades que se realizan para que los pequeños aprendan los elementos básicos de la música son:

  • el seguimiento de movimientos por parte de los acompañantes para que los transmitan a los niños y ellos los sientan en su cuerpo
  • el seguimiento de melodías
  • imitación de movimientos por parte de los más grandecitos
  • aprendizaje de las notas
  • apropiación de las estructuras musicales de diferentes canciones.

¡Que suene!

Un pequeño no saldrá de Gymboree creando composiciones como las de Bach, Vivaldi o Tchaikovsky, no es la intención. Pero sí se pretende prepararlo en todas las áreas de la música para que cuando se enfrente al aprendizaje de un instrumento o a una formación musical más profunda, esté listo y lo pueda hacer con más facilidad.

Catalina Botero explica que “en todas las clases de música hay un tiempo para la exploración de instrumentos de viento, cuerda y percusión y los niños pueden mirar cómo suenan y explorarlos. Con los más chiquitos se utilizan más de percusión:

  • Maracas
  • Tamborcitos
  • Panderetas

Los más grandecitos trabajan con unos de viento o cuerda pero sencillos y seguros”.

 

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